Es necesario también, decirlas lo hermosas que son, mientras tu mirada pasea por el calmado firmamento.
Entonces, ellas, te ofrecerán ese resplandor que reservan para las reuniones de los domingos y días de fiesta, dónde entre otras cosas, hablan de lo tontos que son los hombres que no las miran cuando tienen el corazón oscurecido.
Con demasiada frecuencia, olvidamos que la verdadera contemplación de la belleza, es un bálsamo para nuestras heridas.
Me pregunto si hoy podré verlas,pero las nubes cargadas de lluvia ( o de lágrimas que diría si fuera poeta), han improvisado un biombo tras el cual, en privado cuentan sus secretos.
El problema es que cada vez es mas dificil encontrarlas.Se esconden ,no sea que intentemos cazarlas y destruirlas como hacemos los humanos con todo. A pesar de todo ayer vi unas cuantas, no se hasta cuando,porque como esta el mundo cualquier dia...
No hay comentarios:
Publicar un comentario