lunes, 23 de noviembre de 2009

HISTORIAS MINIMAS VII

CARICIAS





La otra noche practiqué el amor, y no me censuro al decir practiqué en vez de hice, no, ya que hace tres días sorprendí al amor en mis manos.

Por un rato me drogué de piel... me perdí entre las caricias y el humo del cigarro que me fumaba.
Flotaba en el ambiente excesivamente caliente, me derrochaba en el viaje de su hombro a su cuello interminable, cruzaba con mis manos la suavidad de su piel, cortaba el aire con el fuego recién apagado, sentía como mis huellas se despedían amables de su cuerpo hasta que se tumbó a dormir.

Y no recuerdo más que su espalda frente a mi almohada.

No hubo sexo, sólo caricias asfixiadas en mi cama, pero suficientes como para que me susurrara al despertarse por la mañana, casi más de mil mañanas después de la primera vez que se despertó junto a mi, que me seguía amando....

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